Tiro de Esquina: A propósito del regreso a clases
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 28 AGOSTO DE 2025.- Este primero de septiembre regresan a clases en Baja California cerca de un millón de alumnos de educación básica y media superior.
Es el inicio de un nuevo ciclo escolar que nos obliga a reflexionar sobre cómo ha cambiado la formación de niños y adolescentes, pues el modelo educativo ha pasado de un extremo a otro: de la rigidez absoluta a una permisividad sin límites.
Hace apenas unas décadas, la disciplina en las aulas se basaba en la memorización, la repetición y la sanción. Hoy, el sistema privilegia la flexibilidad y la tolerancia, pero en muchos casos sin un contrapeso que exija responsabilidad.
El resultado está a la vista: el Índice de Aprendizaje de la OCDE coloca a México entre los últimos lugares en matemáticas y comprensión lectora, y en pruebas como PISA, 6 de cada 10 alumnos no alcanzan los niveles mínimos de competencia.
En Baja California, las cifras también preocupan. Según la Secretaría de Educación, al menos un 25% de los estudiantes de secundaria presenta rezago en matemáticas, y más del 30% de los alumnos de primaria tienen deficiencias en comprensión lectora.
A esto se suma que, tras la pandemia, el ausentismo escolar aumentó en comunidades marginadas, lo que profundizó la desigualdad educativa.
El otro extremo del modelo actual es la permisividad frente a conductas que antes eran impensables en el aula. Reportes de la propia autoridad estatal señalan que los casos de acoso escolar en Baja California crecieron 18% en el último ciclo, con la secundaria como el nivel más vulnerable. Sin herramientas de disciplina claras, los maestros han quedado entre la espada y la pared.
La educación debe encontrar un punto medio entre la rigidez del pasado y el caos de la sobre tolerancia. La formación académica requiere exigencia, pero también valores de respeto y responsabilidad. De lo contrario, seguiremos preparando generaciones que conocen sus derechos, pero ignoran sus deberes.
El regreso a clases es un momento de esperanza, pero también un llamado a revisar el rumbo. La exigencia no debe verse como represión y la tolerancia no puede confundirse con permisividad.
La sociedad necesita escuelas que formen no sólo estudiantes con calificaciones aprobatorias, sino ciudadanos capaces de enfrentar los retos de un país en crisis. De los profesores hablamos en la siguiente entrega.
