Calor extremo en la región pega con fuerza en la Zona Este
El calor extremo en la región impactó la dinámica cotidiana de los habitantes fronterizos este miércoles 9 de septiembre, con registros meteorológicos que en diversos sectores rebasaron los 40 grados centígrados.
La intensidad del termómetro modificó las salidas escolares, el ritmo comercial y la presencia de transeúntes en las calles, particularmente en las colonias de la Zona Este de Tijuana, donde el bochorno se sintió con mayor crudeza durante la tarde.
En ese sector del municipio, las familias recortaron sus traslados a pie o ajustaron los tiempos para no caminar bajo el rayo directo del sol.
Mantener botellas de agua o líquidos a la mano se volvió indispensable para quienes no tuvieron alternativa y debieron cumplir con horarios laborales o clases. Yolanda, madre de familia que acompañó a su hija a la escuela en el turno vespertino, compartió las medidas que adoptó ante el clima sofocante:
“Intento que esté hidratada, que tome agua, porque sí está fuerte el calor”.
Otros residentes prefirieron resguardarse dentro de sus casas y postergar cualquier diligencia exterior hasta que el sol comenzara a ocultarse.

Alonso, residente de la zona, relató que esperó a que el ambiente fuera menos sofocante para caminar a comprar algo frío: “Después de las cinco ya no está tan intenso el calor y por eso salí por un raspado”.
El impacto de las condiciones térmicas también se reflejó en los pequeños negocios de la vía pública dedicados a la venta de bebidas y alimentos fríos. Aunque la demanda por refrescarse es alta, durante las horas pico de radiación el flujo de compradores disminuye considerablemente debido a que la gente evita salir a la calle.
Airam, vendedora de nieves en la demarcación, detalló cómo se comporta el consumo en su puesto:
“Cuando está intenso el calor baja la venta; después de las seis empieza a salir la gente y es cuando vienen a comprar nieves”.
Especialistas y cuerpos de emergencia recordaron la necesidad de beber agua de forma regular sin esperar a tener sed, suspender actividades deportivas a la intemperie en las horas centrales del día y extremar la vigilancia sobre menores de edad y adultos mayores, quienes presentan mayor vulnerabilidad frente a una descompensación corporal o deshidratación severa.



