Compra de Centros de detención en California aumenta riesgo de deportaciones
Los centros de detención en California adquiridos recientemente por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) encendieron las alarmas en las organizaciones que atienden a personas migrantes en Tijuana.
Lo anterior ante el riesgo de que la medida derive en un incremento masivo de deportaciones a través de la frontera norte de México y colapse la capacidad de los refugios locales.
Desde la red de albergues como Casa Arcoíris señalaron que, aun cuando la cifra de residentes temporales en los espacios humanitarios bajó en comparación con las olas migratorias de años previos, un repunte en las expulsiones sobrepasaría la capacidad operativa de las asociaciones civiles, las cuales sostienen sus servicios con presupuestos limitados.
Mariana Rangel, encargada del área de administración y procuración de fondos de la agrupación, indicó que reforzar la capacidad de detención no resolverá el fenómeno migratorio, sino que podría obligar a las personas a buscar alternativas más peligrosas para cruzar la frontera.
Impacto por los centros de detención en California en las estrategias de retorno
Integrantes de la comunidad activista explicaron que la menor presencia de migrantes en las calles de la ciudad no equivale a un censo bajo de expulsiones desde el lado estadounidense.

De acuerdo con sus registros, las autoridades migratorias norteamericanas han optado por enviar a las personas devueltas hacia estados del sur del territorio mexicano, con la intención de distanciar a la población de la franja fronteriza y desalentar nuevos intentos de cruce informal.
Población vulnerable ante la expansión de los centros de detención en California
La repatriación forzada representa un escenario de alto riesgo para los grupos de la diversidad sexual que buscan refugio en la franja entre Tijuana y San Diego.
Nicolasa Córdova, cofundadora de Casa Arcoíris, explicó que muchas de ellas dejaron sus comunidades de origen para escapar de la discriminación, la violencia o la persecución, por lo que regresar implica enfrentar nuevamente esos riesgos.
Frente a la compra de infraestructura en el estado vecino, los colectivos fronterizos iniciaron la gestión de insumos extraordinarios para prepararse ante una eventual contingencia humanitaria en los pasos internacionales de la región.


