En esta esquina: La carta de Andy y su incapacidad para ser autoridad
Por: Sonia de Anda
Si algo he aprendido desde el 2011 que vivo en frontera, es a escuchar a los que tienen aquí más tiempo que yo y han tenido la amabilidad de explicarme las dinámicas de esta región binacional que desconocía antes en su totalidad y entre ellas, la importancia de tener visa.
Los que tenemos visa, la apreciamos no porque represente un tema de estatus, sino porque refleja de alguna forma, que eres un ciudadano con cierto grado de confiabilidad ante otro gobierno.
La apreciamos no sólo porque puedes realizar compras de artículos de marca y calidad que en México resultan mucho más costosos, aunque estén de promoción (por algo han tronado dos tiendas Liverpool en Tijuana, cosa impensable en Centro y Sur del país).
A diferencia de los mortales comunes, entre los cuales me encuentro, políticos y empresarios o personas de estatus alto, se preocupan por la posesión de la visa porque en su mayoría pagan un extra para poder cruzar en mejores tiempos y circunstancias, cosa que no comprenden aquellos que no viven en esta zona, porque muchos ni si quiera conocen el significado de la palabra “garita” y he tenido que explicarles que son los puertos de acceso al vecino país, porque nunca han cruzado.
Los políticos fronterizos se preocupan por la carencia de la visa porque eso implica que si se les retira no son “confiables” para ingresar a territorio estadunidense y aunque la Presidenta con “A” diga que la colaboración con el gobierno estadounidense es traición a la patria, eso es aquí es pan de todos los días.
Un político sin visa, implica que no es confiable ante el gobierno del vecino país y por tanto, no es portavoz del gobierno que representa en reuniones bilaterales.
Autoridades de condados norteamericanos incluso regalan uniformes y carros de bomberos, por mencionar una de tantas causas sociales que apoyan y no lo hacen porque nos tienen lástima, sino porque de este lado de la frontera obtienen colaboración para agarrar a sus criminales, apagar los fuegos que se dan en las zonas fronterizas, entre otras coordinaciones y no tener visa, implica que ni si quiera tienen cara para sentarse a platicar con autoridades estadounidenses y entonces sí, su situación personal afecta a sus gobernados.
A diferencia de los simpes mortales, si nos quitan la visa porque le mal contestaste al migra, porque cruzaste para llevar a tus hijos de una forma irregular a escuelas, por cruzar con recurrencia y quedar en evidencia que trabajas o haces trabajitos por allá o simplemente traías artículos prohibidos y no me refiero necesariamente a drogas, sino traer una reja de huevo, tomates o ciertas flores que están prohibidas, pues te pones triste y finita la comedia, te esperas a que concluya el periodo que te castigaron la visa y la vuelves a solicitar con cartas de perdón y no con insultos.
Hay que aclarar que quienes les quitan la visa y son simples mortales, tampoco lo andan publicando porque da penita andar diciendo que les castigaron la visa por 2, 3 o 5 o más años porque los cacharon cruzando con los tomates, los huevos o la maceta que le llevaba a la tía y menos aún, si uno de sus parientes fue detenido cruzando droga, aunque sea de “mula ciega” (personas que cruzan con recurrencia y los narcos les pegan paquetes en las partes bajas de sus carros con rastreadores para que los crucen y los recuperen del otro lado).
Sin embargo, hay personas de ciertos estatus que hacen unos dramas que hasta se graban moqueando en videos porque ya no pueden ir a la Ross (tienda de artículos que vende en su mayoría saldos de marca), ni van a poder ir a las cenas de thanksgiving con sus parientes, ni a las ofertas del black friday, ni a pedir triki triki (dulces en halloween), por mencionar algunas banalidades de ese tipo que a ciertos niveles, si les preocupa.
Por lo anterior, que salga Andy López Beltrán (aunque le endiable que le digan Andy porque para los que no somos lambiscones, es Andy) con una carta dirigida al presidente de Estados Unidos y lo acuse de nazi, entre otros insultos, es una actitud que demuestra su falta de oficio político, incomprensión de las relaciones bilaterales y sobre todo, incapacidad para ocupar un eventual cargo público en el que pueda representar y defender a mexicanos en el extranjero.
ANDY, quien aspira a ocupar cargos públicos, cree que pelearse con el Tio Sam, lo empodera ante los mexicanos, sobre todo entre los que desconocen la realidad fronteriza y para los que no tienen parientes en Estados Unidos, pero en realidad dirigir una carta a ese gobierno sumamente indignado por la revocación de su visa, limita la posibilidad de tratar con un gobierno que tiene en sus manos la vida de miles de mexicanos que han luchado por trabajar y tener un mejor futuro que el gobierno mexicano no les garantiza con todo y sus programas pedorros de entrega de dádivas.
Ni el mismo AMLO se peleó con Trump, a pesar de que en un momento lo amenazó desde la frontera de Tijuana con defender la soberanía, hasta que se aplacó ante la posibilidad de que México lo pagara con incrementos en aranceles, por lo que ambos mandatarios prefirieron negociar y convertir a México en un muro con la responsabilidad de retener caravanas de migrantes y salir los dos con la dignidad en alto.
No hay que perder de vista que AMLO mantuvo una relación diplomática cordial con Estados Unidos y su presidente Donald Trump porque entendió que los mexicanos en el extranjero son prioridad, sin contar con que en todo su gobierno mostró gran felicidad por las divisas que entraban a México de manera muy conveniente gracias a esos conciudadanos esforzados, situación que ANDY no comprende por una sencilla razón: No sabe defender a quienes no sabe representar y esto pasa cuando se entrega el báculo del poder y de la sabiduría al hijo idiota que no está listo para alcanzar la talla de su padre.
P.D. Sin ánimo de copiar a mi amiga Dora Elena con las posdatas, sólo aclaro que doy detalles que los fronterizos no ocupan para que entiendan aquellos que no son de esta zona, en especial los tabasqueños que sí me leen y más a los que están en Macuspana y Teapa, Tabasco a quienes les mando un caluroso saludo desde esta esquina del país y a los que les recomiendo que antes de opinar y aplaudir las puntadas de su adorado Andy, deberían aprender un poco más de la vida de los fronterizos y de quienes tienen familiares del otro lado del país y saben lo que está en juego cuando tenemos arranques de juniors ignorantes que si despreciaran tanto a Estados Unidos, no se casarían con una norteamericana, ni tendrían un hijo con esa nacionalidad, porque tenerlo en territorio mexicano, también debería ser una cuestión de patriotismo.
Para quienes no son fronterizos y desconocen dinámicas de cruce, les explico brevemente que para ingresar vía terrestre a territorio estadounidense hay cuatro tipos de acceso que dependen del tipo de visa que posean: “All traficc” (cualquiera con visa puede cruzar por ahí y por cierto sus filas son más largas).
“Ready Lane” es una visa que se otorga a la mayoría de las personas y es una mica plástica para quienes son turistas con cierto grado de “confiabilidad” que ingresan por accesos exclusivos para ese tipo de visado.
La visa Sentri por la que se paga adicionalmente para cruce rápido y que se otorga a personas que pueden justificar un interés adicional al turístico y hacerlo con mayor rapidez, así que aparte de que son “más confiables” que los anteriores, se supone que hacen viajes de negocios, políticos, diplomáticos, periodísticos, etc.
También hay un acceso llamado “Fast Lane” que no es una visa, solo es un acceso por el que se paga y al que antes se accedía con pases médicos para estadounidenses que hacen “turismo médico” del lado mexicano, pero ahora la pueden pagar empresarios y hasta estudiantes.
