Afectados por incendio del Cañón del Padre inician reconstrucción de sus hogares
El incendio en Cañón del Padre provocó que decenas de familias damnificadas en Tijuana comiencen a reorganizarse para reconstruir sus hogares de forma provisional.
Los residentes afectados remueven escombros, láminas retorcidas y madera quemada con el valioso apoyo de amigos, familiares y compañeros de trabajo de la región.
Miguel Méndez Velázquez acudió a la zona del desastre para edificar un baño improvisado destinado a varios conocidos que se quedaron sin patrimonio. Él explicó que muchos ciudadanos se han solidarizado con los afectados, quienes perdieron la totalidad de sus pertenencias durante este trágico siniestro.
Actualmente, un grupo considerable de damnificados permanece refugiado en una iglesia cristiana cercana debido a que sus viviendas terminaron reducidas a cenizas. Los propietarios se encontraban en sus jornadas laborales cuando inició el fuego, por lo que no lograron rescatar ningún objeto de valor.
La comunidad demostró gran solidaridad al proveer alimentos listos para el consumo, sin embargo, las necesidades prioritarias cambiaron drásticamente para los pobladores. Los afectados por el incendio en Cañón del Padre requieren con urgencia herramientas esenciales como martillos, clavos, madera, palas y barrotes resistentes.

Andrea Ramírez, madre de tres pequeños hijos, habilitó un reducido espacio para pernoctar utilizando triplays parcialmente dañados que logró recuperar del suelo. Ella detalló con tristeza que apenas en diciembre terminaron de construir una habitación extra mediante los ahorros familiares de varios años de esfuerzo.
“Quisiéramos que nos ayudaran con madera, triplays. La ropa más que nada ya no tenemos dónde meterla”, expresó Andrea en medio de las ruinas.
Los testimonios locales coinciden en que la ayuda gubernamental resultó insuficiente al limitarse únicamente a la entrega de algunas cobijas básicas. El verdadero soporte proviene de los residentes colindantes y civiles conmovidos por las noticias difundidas en diversos medios de comunicación regional.
Testigos como José Luis recordaron la desesperación vivida al intentar sofocar las llamas iniciales con botes de agua antes de evacuar la zona. La mayoría de los predios afectados albergaba a familias extensas que hoy comparten el mismo anhelo de levantar sus viviendas desde cero.


