Autoridades de EU muestran cooperación y posicionamiento de Harfuch
La relación se fortalece, menciona investigador del Colef.
Las recientes expresiones de reconocimiento emitidas por funcionarios estadounidenses hacia el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, responden a un contexto de mayor coordinación bilateral y a una nueva política antidrogas implementada por el gobierno de Estados Unidos.
Así lo señaló José María Ramos García, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef), al analizar el trasfondo político e institucional de estas posturas, en particular del director general de la DEA, Terry Cole.
Durante su participación en Esquina Informativa, primera emisión, el investigador indicó que la administración federal mexicana muestra un cambio sustancial respecto a periodos anteriores en el combate al tráfico de sustancias ilícitas.
“Esta administración federal ha tenido un cambio muy radical con respecto a la pasada en temas de fentanilo”, afirmó el académico del Colef al contextualizar los decomisos y operativos recientes en los que han asegurado fentanilo en distintos puntos del país.
Ramos García explicó que este acercamiento se sustenta en prioridades compartidas para hacer frente a amenazas transnacionales, tales como el lavado de dinero, el tráfico de armas y el trasiego de energéticos.
Añadió que la problemática del fentanilo coloca a México en una posición de corresponsabilidad obligatoria: “Está México sin duda alguna obligado a cooperar”.
El investigador destacó que la estrategia de Washington busca mitigar las tensiones derivadas de los vínculos de ciertos actores con estructuras delictivas mexicanas y ante este escenario, el gobierno estadounidense ha apostado por consolidar canales de interlocución directa y buenas prácticas institucionales con contrapartes clave en el gabinete de seguridad.
Finalmente, el especialista subrayó que el fortalecimiento de la cooperación bilateral resulta indispensable debido a las afectaciones que las cadenas ilícitas provocan en la economía y la seguridad de ambos países, por lo que las autoridades de Estados Unidos priorizan el diálogo operativo con perfiles estratégicos del gobierno mexicano.
