Ruedo Político. La pugna por poder entre “morenistas” en BC

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA

Es un espectáculo. La pugna por el poder político en Baja California entre dos facciones morenistas, es lo más cercano a la lucha por la plaza entre dos grupos criminales.

En el 2019, Jaime Bonilla, “líder” de Morena en el estado, se encumbró en el poder gracias a la figura del impresentable tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador.

En su gestión de dos años al frente de la administración estatal bajacaliforniana, Jaime Bonilla se acompañó de viejos priistas que se dedicaron a saquear el estado.

Luego, en el 2021, Marina del Pilar, gracias a la designación del tabasqueño, se hizo de la candidatura al gobierno estatal, situación que no fue del agrado de Jaime Bonilla.

A diferencia de su antecesor, Marina del Pilar se llenó de colaboradores panistas, neomorenistas; que también se han dedicado a saquear el estado.

Luego de no encontrar acomodo en Morena, Jaime Bonilla, se adueñó de la franquicia del PT en Baja California; hizo a un lado a Julio César Vázquez y José Refugio Cañada, de esa cartera.

Julio César Vázquez se alineó con el bando de Marina del Pilar, mientras que José Refugio Cañada, se rindió a los pies del exsenador Jaime Bonilla.

Jaime Bonilla representa a lo más rancio del PRI, tiene colaboradores expriistas que ahora andan picando piedra para robustecer las filas del PT.

Es evidente que ambos grupos políticos están luchando por obtener la candidatura por la gubernatura de Baja California y algunos espacios más para la elección del 2027, son insaciables, no les gusta vivir fuera del presupuesto.

Y como dijera el impresentable del tabasqueño: lo mejor es lo peor que se va a poner.

No se sorprendan si hay nuevas acusaciones, órdenes de aprehensión, escándalos de corrupción, más audios, videos, es la lucha del poder por el poder. Al tiempo.

La IA responde: ¿Los lineamientos generales para la protección de los derechos de las audiencias, es un mecanismo para censurar a los medios críticos en México?

Grok: Estos lineamientos no equivalen automáticamente a censura, ya que regular aspectos como pluralismo, accesibilidad o derecho de réplica puede ser legítimo en medios concesionados.

Sin embargo, la forma en que están redactados (vaguedad + sanciones + rol activo de la autoridad) abre puertas a abusos, especialmente en un entorno de polarización donde la confianza en instituciones reguladoras no es universal.

Gemini: Aunque la figura no nace normativamente como un instrumento de censura, el riesgo radica en la ambigüedad con la que el regulador o el gobierno en turno interprete sus facultades.

Mientras que sus defensores sostienen que equilibra el poder de los grandes consorcios mediáticos frente a los ciudadanos, sus detractores señalan que abre una puerta peligrosa a la fiscalización editorial del trabajo periodístico.

Saludos a mis tres lectores, hasta la próxima…