Tiro de esquina. Adolescentes colgando amenazas
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA A 26 DE FEBRERO DE 2026.- La noticia sorprendió y preocupó. Jóvenes de entre 14 y 17 años habrían colocado amenazas tras los hechos en los que fue abatido el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
No se trata solo de un tema criminal, sino de un reflejo social profundo. Que adolescentes participen en este tipo de actos habla de un problema mayor. No son adultos curtidos en la violencia. Son menores que todavía deberían estar en la escuela o en casa.
En Tijuana, la violencia juvenil no es nueva. Datos de la Secretaría de Seguridad indican que cada año decenas de menores son detenidos por delitos como narcomenudeo, portación de armas y amenazas.
También hay adolescentes víctimas de homicidio en colonias vulnerables.
Las cifras muestran que muchos de los jóvenes involucrados provienen de zonas con altos niveles de marginación. En varias colonias del este y sur de la ciudad, la deserción escolar en secundaria y preparatoria sigue siendo alta.
Ahí es donde el crimen organizado encuentra terreno fértil. Lo más preocupante es que varios de estos jóvenes reciben apoyos federales. Programas de becas como los destinados a estudiantes de nivel medio superior buscan evitar que abandonen la escuela.
Sin embargo, el dinero por sí solo no cambia el entorno en el que viven. El apoyo económico es importante. Pero si no va acompañado de seguimiento, orientación y espacios seguros, se queda corto.
Un depósito bimestral no compite contra la presión de la calle.
El crimen ofrece dinero rápido, sentido de pertenencia y protección. Para un adolescente sin guía cercana, eso puede parecer más atractivo que una beca. Esa es la realidad que enfrentan muchas familias.
También hay que decirlo: no todos los jóvenes están en ese camino. La mayoría estudia, trabaja y busca salir adelante. Pero basta un pequeño grupo para generar miedo en toda la ciudad.
La pregunta es clara. ¿Qué está fallando entre el apoyo oficial y la vida real de estos jóvenes?
¿Por qué el estímulo económico no se traduce en mejores decisiones?
Tijuana necesita algo más que patrullas y operativos. Necesita escuelas fuertes, familias acompañadas y oportunidades reales.
Si no se atiende el fondo del problema, los menores seguirán siendo utilizados como piezas desechables.
Cuando un adolescente coloca una amenaza, no solo comete un delito. También está enviando un mensaje de abandono. Y esa señal debería encender todas las alarmas.
