Tiro de Esquina: El eterno problema de los maestros

Por: Octavio Fabela Ballinas

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 12 DE FEBRERO DE 2026.- El paro de labores anunciado por los maestros ante la falta de pago a docentes interinos no es un hecho aislado ni coyuntural. Es la expresión más reciente de un problema estructural heredado y postergado durante al menos tres administraciones estatales.

Cada ciclo escolar se repite la misma historia: docentes que cubren grupos, cumplen horarios y asumen responsabilidades completas, pero pasan meses sin recibir salario. La autoridad promete regularización, mesas de trabajo y “gestiones en proceso”, mientras las aulas resienten la incertidumbre.

El impacto no es menor. Cuando un maestro interino no cobra, no solo se vulnera un derecho laboral; también se debilita la estabilidad de las escuelas. La rotación, la desmotivación y la protesta terminan afectando directamente a los estudiantes.

El fondo del problema no puede analizarse sin mencionar al llamado USICAMM, el sistema que regula la asignación de plazas y los procesos de admisión y promoción. Diseñado con la intención de transparentar, en la práctica ha generado cuellos de botella administrativos que retrasan nombramientos y pagos.

Las reglas rígidas, los procesos centralizados y la carga burocrática han provocado que haya maestros frente a grupo sin clave presupuestal liberada. Es decir, trabajando sin que el engranaje institucional termine de reconocerlos formalmente.

Tres gobiernos han tenido tiempo suficiente para ajustar el modelo, prever presupuestos y simplificar trámites. Sin embargo, el conflicto se reactiva año con año, lo que evidencia que no se trata de un error aislado, sino de una falla sistémica.

También existe una responsabilidad compartida entre federación y estado. La coordinación en materia educativa no puede traducirse en repartir culpas. Nadie asume plenamente la solución, los adeudos se acumulan y el malestar crece.

El paro es, en ese sentido, un síntoma. No es únicamente una medida de presión sindical; es la consecuencia de un modelo administrativo que no logra responder con agilidad a las necesidades reales del sistema educativo.

Mientras no se revise a fondo el funcionamiento del USICAMM y se garantice que toda asignación lleve aparejado su respaldo presupuestal inmediato, el problema persistirá. No se puede exigir calidad educativa con maestros que trabajan bajo incertidumbre salarial.

Resolver el adeudo actual es urgente, pero más urgente aún es corregir el mecanismo que lo provoca. De lo contrario, dentro de algunos meses volveremos a escuchar el mismo anuncio de paro, las mismas justificaciones oficiales y la misma pregunta sin respuesta: ¿por qué nadie ha podido arreglarlo de raíz?