Tiro de esquina. El Niño viene, ¿Tijuana está lista?
San Diego ya comenzó a mover piezas ante un posible invierno de fuertes lluvias por El Niño. Del otro lado de la frontera enfrentamos el mismo fenómeno, pero con una pregunta pendiente: ¿Tijuana está lista?
El pronóstico merece atención. El Centro de Predicción Climática de NOAA estima una probabilidad superior al 90 por ciento de que El Niño alcance intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027.
Hay otro dato: existe 69 por ciento de probabilidad de que supere la intensidad de los eventos registrados desde 1950. Eso no garantiza lluvias extraordinarias en Tijuana, pero coloca el riesgo sobre la mesa.
En redes ya circula el término “Súper Niño”. El Servicio Meteorológico Nacional aclara que esa categoría no existe técnicamente.
Puede clasificarse como moderado, fuerte o muy fuerte. El nombre, finalmente, será lo menos importante.
San Diego revisa infraestructura y medidas para reducir riesgos. Tijuana tiene razones de sobra para hacer cuentas: cada temporada de lluvias exhibe inundaciones, deslizamientos, vialidades cerradas y problemas en cañones y laderas.
La ciudad conoce buena parte de sus puntos vulnerables. El Atlas de Riesgos fue actualizado en 2024 y existen zonas donde los movimientos de tierra han obligado a realizar estudios y mantener vigilancia sobre viviendas.
Pero hay problemas que seguimos alimentando nosotros mismos. En Tijuana todavía se arrojan basura, muebles y desperdicios a canales y pluviales, mientras la ciudad mantiene varios deslizamientos activos que podrían complicarse con la saturación del suelo.
A esto hay que sumar desarenadores, pluviales y una mancha urbana que durante décadas creció sobre terrenos complicados. Una lluvia intensa puede convertir esas deficiencias acumuladas en emergencias.
El Niño tampoco significa que lloverá durante meses ni permite anticipar cuánta agua caerá exactamente sobre Tijuana. Lo que sí ofrece es tiempo para revisar dónde puede pegar más fuerte.
Ahí está la diferencia. San Diego ya trabaja con ese escenario. En Tijuana, esperar a ver qué sucede sería apostar demasiado. Cuando llegue la primera tormenta fuerte sabremos cuánto hizo El Niño y cuánto dejamos de hacer nosotros.
