Tiro de esquina. El Rubí: ocho años después, el riesgo sigue ahí

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA

Lo que parecía lejano hoy preocupa a vecinos de la Zona del Rubí. Ocho años después del deslizamiento de Lomas del Rubí, una consulta pública municipal vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de declarar de riesgo un polígono que comprende siete colonias.

El antecedente no es menor. El 2 de febrero de 2018 comenzó el deslizamiento que terminó afectando más de 150 viviendas y obligó a decenas de familias a abandonar el patrimonio construido durante años.

Desde entonces se advirtió que el problema podía extenderse más allá del punto donde colapsaron las viviendas. La preocupación alcanzaba otras partes de la ladera en dirección al bulevar Fundadores.

Existe además un proceso judicial para determinar responsabilidades por aquel desastre. Sin embargo, una cosa es llevar el asunto ante los tribunales y otra contener físicamente una ladera que desde hace ocho años encendió las alertas.

Ahora los residentes se encuentran con una consulta pública abierta del 24 de julio al 24 de agosto. Manuel Oseguera Villa, presidente del Comité Vecinal de Cumbres del Rubí, advierte que el análisis comprende siete colonias y numerosas claves catastrales.

El temor es que una eventual declaratoria termine bloqueando claves catastrales, afectando servicios de agua y electricidad o incluso abra la puerta a reubicaciones. Los vecinos piden algo básico: primero revisar casa por casa y determinar dónde existe realmente riesgo.

También está pendiente el drenaje del cañón Los Positos, donde residentes reportan acumulación constante de aguas residuales.

Si existe preocupación por la estabilidad del terreno, controlar fugas, escurrimientos e infiltraciones tendría que ser una prioridad.

Aquí aparece la contradicción. Hay estudios para modificar la condición del suelo, pero los vecinos no conocen un proyecto federal, estatal o municipal de gran alcance para estabilizar la ladera y evitar que el problema avance.

Declarar una zona de riesgo puede ser necesario cuando existen elementos técnicos. Lo que resulta difícil de explicar es que ocho años después de Lomas del Rubí sea más visible el procedimiento para señalar el peligro que las obras para contenerlo.

El riesgo no desaparece cambiando colores en un mapa. Si siete colonias están bajo observación, la pregunta que debe responder la autoridad es sencilla: además de decirles a las familias que viven en una zona peligrosa, ¿qué se hará para evitar que vuelva a ocurrir otro Lomas del Rubí?