Tiro de esquina. La luz se paga, la inversión no existe

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA

La electricidad dejó de ser una comodidad para convertirse en una necesidad básica. Sin ella se afectan hogares, comercios e industrias.

Por eso llama la atención que uno de los servicios que se paga con mayor puntualidad no tenga infraestructura suficiente para garantizar el suministro.

El apagón registrado en Playas de Tijuana volvió a exhibir el problema.

La Comisión Federal de Electricidad informó que una subestación quedó fuera de operación y provocó la interrupción mientras personal técnico investigaba las causas.

El asunto va más allá de una falla aislada. Tijuana cuenta con 32 subestaciones eléctricas, pero necesita al menos cinco adicionales para responder adecuadamente a la demanda de una ciudad que continúa creciendo.

El especialista en sistemas eléctricos Rolando David Escobedo Ortiz señala que este déficit aparece en diagnósticos de la propia CFE y del Centro Nacional de Control de Energía.

En números simples, hacen falta casi 16 por ciento más subestaciones de las que actualmente existen.

Lo preocupante es que no hay información pública sobre cuándo podrían construirse.

Tampoco se trata únicamente de levantar nuevas instalaciones, pues algunas de las existentes se acercan al final de su vida útil y tendrán que modernizarse o sustituirse.

El escenario se complica durante el verano. Las altas temperaturas elevan el uso de refrigeradores, ventiladores y sistemas de aire acondicionado, justo cuando la red eléctrica debe soportar una mayor demanda.

Cada apagón también tiene un costo que no aparece en el recibo. Lo paga quien pierde alimentos, el comercio que deja de vender o la empresa que debe detener operaciones.

Recuperar rápidamente el servicio ayuda, pero no resuelve el problema de fondo.

Si ya sabemos que existen 32 subestaciones y faltan cinco, la pregunta es sencilla: ¿cuándo llegará la inversión? Al usuario se le exige pagar puntualmente; sería razonable esperar la misma puntualidad para ampliar y modernizar la infraestructura.

Porque frente a un verano caluroso, esperar que ninguna otra subestación falle no puede sustituir a la planeación.