Tiro de Esquina: Los cambios en salud solo fueron en el papel
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 21 DE AGOSTO DE 2025.- El derecho a la salud está consagrado en la Constitución mexicana y, sin embargo, se mantiene como una promesa incumplida para miles de familias en Baja California.
El modelo de atención del IMSS-Bienestar, impulsado desde el gobierno federal como la solución para sustituir al Seguro Popular, no ha logrado cubrir las necesidades básicas de los ciudadanos.
En Tijuana, los testimonios de pacientes y personal de salud revelan una crisis que ya no puede negarse. El déficit de especialistas es quizá el punto más crítico.
Datos de la Secretaría de Salud federal señalan que en México existen apenas 2.4 médicos por cada mil habitantes, por debajo del promedio de la OCDE que es de 3.5.
En Baja California, la situación se agrava en áreas como pediatría, ginecología y anestesiología, donde las vacantes no se cubren desde hace años.
Hospitales como el Materno Infantil de Tijuana operan con turnos incompletos y emergencias que recaen en enfermeras sin respaldo médico. La atención se vuelve precaria y riesgosa.
La transición al IMSS-Bienestar se presentó como una medida para homologar servicios, pero en la práctica se ha convertido en un argumento para evadir responsabilidades.
En Baja California, la Secretaría de Salud utiliza la migración de competencias como justificación para la falta de inversión, la escasez de medicamentos y la ausencia de especialistas.
El caso de los hospitales generales ilustra la gravedad. En Tijuana, unidades como la del Florido carecen de oncólogos suficientes para atender la creciente demanda de pacientes con cáncer.
Los traslados hacia Mexicali o Ensenada se han vuelto una práctica común, incrementando la carga económica y emocional de las familias.
El gobierno federal asegura que el IMSS-Bienestar consolidará una red eficiente con recursos suficientes, pero los hechos contradicen el discurso.
El presupuesto 2025 destina apenas un incremento marginal a la contratación de médicos, muy por debajo del crecimiento poblacional en ciudades como Tijuana.
Sin inversión y sin un plan específico de cobertura, las brechas en salud se amplían en lugar de cerrarse.
Es urgente que tanto el gobierno federal como el estatal asuman la responsabilidad de garantizar el acceso a la salud. De lo contrario, Tijuana seguirá siendo el ejemplo de cómo las reformas en el papel no alcanzan a los pacientes en la realidad.
