Tiro de esquina: Populismo contra urgencias
La salud pública no puede seguir atada a los calendarios electorales ni a las estrategias de popularidad
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 05 DE JUNIO DE 2025.- La reciente contratación de 250 médicos y enfermeros para el programa Salud Casa por Casa, promovido por la Presidencia de la República, ha sido anunciada con bombo y platillo como una muestra del compromiso con el bienestar de los mexicanos.
Sin embargo, en Baja California esta medida no sólo resulta insuficiente, sino que confirma un patrón recurrente en los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación: priorizar los proyectos de corte populista por encima de las verdaderas urgencias estructurales.
La Secretaría de Salud estatal ha reconocido que tan solo en Baja California se requiere al menos el doble de personal médico y de enfermería para garantizar cobertura en los centros de salud comunitarios y hospitales generales.
A esto se suma el déficit de más de 300 especialistas, especialmente en zonas rurales y municipios como San Quintín, Tecate o la zona Este de Tijuana, donde operan sin quirófanos funcionales ni medicamentos básicos, también padecen carencias en mobiliario, insumos médicos y mantenimiento.
Un ejemplo concreto de la crisis en la atención médica en Tijuana es el Hospital General de la Zona Este. No está funcionando por falta de personal y equipamiento básico, estas carencias se evidenciaron cuando una mujer que ingresó a terapia intensiva por tres heridas de bala tuvo que permanecer por días en una silla de ruedas.
La falta de espacio adecuado y la carencia de insumos indispensables para la atención expone la realidad que enfrentan los hospitales públicos, donde la infraestructura no alcanza ni para cubrir las necesidades más elementales.
En vez de reforzar el primer nivel de atención y dotar de recursos permanentes a las unidades médicas existentes, el gobierno federal opta por lanzar campañas de “proximidad social”, como Salud Casa por Casa con visitas domiciliarias que, si bien pueden tener efecto inmediato en imagen pública, no representan una solución de fondo a los graves rezagos que enfrenta el sistema de salud.
La decisión de emplear 250 nuevos trabajadores en este programa parece más una apuesta por la visibilidad política que por la atención a la urgencia médica, en tanto, el personal que ya labora en el sector reporta jornadas extendidas, falta de equipo y condiciones laborales precarias.
En palabras simples: el sistema está al límite y los paliativos no lo van a salvar, porque el problema no está en las consultas a los pacientes de edad avanzada, está en las salas de urgencias, de cuidados intensivos y de hospitalización.
La salud pública no puede seguir atada a los calendarios electorales ni a las estrategias de popularidad para resolver el problema es necesaria la planeación, inversión real, infraestructura adecuada, personal capacitado de manera constante y bien remunerado.
