Tiro de Esquina: ¿Por qué todo está tan caro?
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 19 DE FEBRERO DE 2026.- El dinero ya no rinde igual y, aunque nos digan que la economía va bien, las familias sienten lo contrario cada vez que van al mercado.
Lo que pocos mencionan es que a las empresas les resulta mucho más caro producir lo que consumimos, y ese gasto extra termina trasladándose al consumidor. Por un lado, Estados Unidos impuso aranceles de hasta el 50% a materiales como metales y piezas electrónicas que se utilizan en México. Por otro lado, en nuestro país se han aprobado numerosos cambios por decreto, es decir, por orden del gobierno y no a partir de un análisis profundo de la situación.
Incrementar el salario mínimo y otorgar más días de vacaciones beneficia al trabajador, pero para los pequeños negocios ha sido un golpe muy duro, al grado de que algunos han tenido que cerrar. El salario mínimo ha aumentado más del 110% en pocos años; esto obliga a los dueños de negocios a subir sus precios para poder cubrir la nómina.
Además, las nuevas reglas fiscales y la burocracia en la frontera se han vuelto más lentas y complicadas, generando costos adicionales. Si a una fábrica le resulta más caro el material, la electricidad y los sueldos, no tiene otra opción que aumentar el precio de sus productos para evitar la quiebra.
Ni el gobierno ni la iniciativa privada quieren reconocerlo, pero estas decisiones tomadas “por decreto” están impidiendo que la inflación baje como debería. El INEGI ya reporta que la canasta básica sube más rápido que otros bienes, lo que golpea con mayor fuerza a quienes menos tienen.
Al final, de poco sirve ganar unos pesos más si los precios en la tienda aumentan el doble de lo que subió tu sueldo. Es una cadena: si producir es caro, comprar también lo será. Es una realidad que ya se siente en la mesa de todos y que no puede ocultarse con discursos. El bienestar que pregonan quienes toman las decisiones en México está muy lejos de convertirse en realidad para millones de familias.
En el papel, el aumento en el recibo de nómina parece atractivo, pero palidece frente al ticket de compra. Sería deseable que los líderes del gobierno y de la iniciativa privada empezaran a hablar con la verdad.
