Tiro de Esquina: ¿Y el malecón para cuándo?

Por: Octavio Fabela Ballinas

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 16 DE ABRIL DE 2026.- El malecón de Playas de Tijuana es hoy un ejemplo claro de cómo una obra pública puede quedar atrapada entre errores, omisiones y responsabilidades sin resolver. Hay señalamientos, sanciones e investigaciones, pero no hay obra.

El dato es contundente: se indaga un presunto daño al erario por 200 millones 300 mil pesos. Sin embargo, pese a la magnitud del monto, no existe un avance tangible que justifique esa inversión.

La síndica Teresita de Jesús Balderas Beltrán confirmó que hay cuatro funcionarios sancionados y cuatro empresas bajo investigación. Es decir, hay responsables señalados, pero no resultados que beneficien a la ciudad.

El problema de origen es técnico, pero también elemental: se construyó sin un Manifiesto de Impacto Ambiental vigente. Una omisión que, por sí sola, explica por qué la obra está detenida y por qué ahora depende de instancias federales.

Mientras tanto, el proyecto quedó en el limbo. No hay fecha clara de reactivación, no hay certeza sobre el nuevo diseño y, lo más preocupante, no existe un costo definido de cuánto terminará valiendo el malecón.

Lo único claro es que el monto inicial dejó de ser referencia. Los más de 200 millones observados no reflejan el costo final de una obra que ni siquiera está iniciada.

En paralelo, el impacto ya se siente en la zona: comercios afectados, menor afluencia de visitantes y un espacio que prometía ser atractivo turístico convertido en símbolo de abandono.

El discurso oficial habla de lineamientos, procesos y revisiones por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Pero en la práctica, lo que prevalece es la incertidumbre.

Hay muchas culpas repartidas, numerosos argumentos técnicos sobre la mesa, pero ningún resultado concreto. La obra no avanza, el dinero ya se gastó y la ciudad sigue esperando.

El malecón de Playas no solo está detenido físicamente, también está atrapado en un ciclo de errores administrativos que nadie ha logrado resolver del todo.

Y mientras se deslindan responsabilidades, lo único cierto es que Tijuana no tiene malecón, no tiene proyecto claro y tampoco sabe cuánto terminará costando.