Casa del Migrante recibe certificación como promotora de la salud

El albergue se convierte en el cuarto de Tijuana en obtener este reconocimiento, reforzando medidas sanitarias y espacios seguros para personas en contexto de movilidad.

Por: Octavio Fabela Ballinas.

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 20 DE OCTUBRE DE 2025.- La Casa del Migrante, ubicada en la colonia Altamira, se convirtió en el cuarto albergue de Tijuana en recibir la certificación como promotora de la salud, y en el segundo espacio operado por la iniciativa privada que obtiene este reconocimiento.

El distintivo fue otorgado por la Jurisdicción de Servicios de Salud de Tijuana, como parte del programa que busca mejorar las condiciones sanitarias en los refugios que atienden a personas en contexto de movilidad, garantizando espacios más seguros y con menor riesgo para la salud.

El jefe jurisdiccional, José Abel Delgado Peraza, informó que el proceso de certificación implica varios meses de trabajo conjunto con los responsables de cada albergue, desde la supervisión inicial hasta la implementación de recomendaciones y adecuaciones sanitarias.

Desde que el programa inició en 2022, se han certificado otros tres albergues: Centro Integrador Migrante Carmen Serdán, Madre Asunta y Santuario Migrante, todos ellos con mejoras en sus instalaciones y protocolos de atención.

La Casa del Migrante de Altamira destacó por su disposición para adecuar espacios, reforzar medidas de higiene y promover hábitos saludables entre las personas que alberga, además de capacitar a su personal en temas de prevención y primeros auxilios.

Para el próximo año, las autoridades de salud tienen previsto trabajar con el albergue que atiende a niñas y niños migrantes, operado por una organización civil, con el objetivo de continuar ampliando la red de espacios certificados como promotores de la salud en Tijuana.

Piden no criminalizar a repatriados que llegan a Tijuana

El director de la Casa del Migrante, Lorenzo Chaidez, llamó a no considerar a las personas repatriadas desde Estados Unidos bajo una óptica criminal, ya que se trata de connacionales que requieren apoyo y espacios adecuados para enfrentar su retorno forzoso al país.

Explicó que, aunque el flujo migratorio ha disminuido respecto a lo esperado, siguen llegando repatriados a Tijuana, por lo que las autoridades y la sociedad deben prepararse para recibirlos de manera digna y con atención humanitaria.

Indicó que muchas de las personas retornadas provienen de prisiones federales estadounidenses, donde fueron recluidas no por delitos graves, sino por su condición migratoria, ya que ese país carece aún de centros especializados de detención para migrantes.

Subrayó que el término “deportado” utilizado en Estados Unidos tiene una connotación criminal, mientras que en México el concepto “repatriado” reconoce su condición de personas retornadas a su país, lo que permite recibirlas como paisanos y no como infractores.

Explicó que el destino de cada repatriado varía: algunos regresan a sus estados de origen, mientras que otros deciden permanecer en la frontera, especialmente quienes tienen familiares en la región, lo que ayuda a fortalecer lazos y facilitar su reintegración.

Insistió en que la empatía y la preparación institucional son fundamentales para reducir el sufrimiento de las personas repatriadas, garantizando que encuentren refugio, orientación y oportunidades al reinsertarse en la vida social y laboral de México.