Emiten recomendaciones para proteger a perros y gatos del calor

Autoridades emitieron recomendaciones para prevenir golpes de calor en perros y gatos en Baja California ante el repunte de las temperaturas.
El fenómeno ocurre cuando la temperatura corporal del animal sube a niveles peligrosos y su organismo pierde la capacidad de enfriarse, lo que representa una emergencia médica que pone en riesgo su vida.
El personal técnico de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (SMADS) detalló que existen señales físicas claras para identificar si una mascota está sufriendo por las condiciones climáticas.
Los síntomas principales incluyen jadeo excesivo —particularmente en los caninos—, respiración rápida o con dificultad, salivación abundante, debilidad, vómito, diarrea, desorientación y, en casos extremos, convulsiones o desmayos.
Para mitigar estos riesgos, los especialistas sugieren mantener agua fresca y limpia constantemente, asegurar zonas de sombra ventiladas y erradicar por completo la práctica de dejar a los animales dentro de vehículos, ya que el habitáculo alcanza temperaturas mortales en pocos minutos.
Asimismo, se aconseja suspender paseos o actividad física entre las 11:00 y las 17:00 horas para evitar quemaduras en las almohadillas de sus patas por el pavimento caliente.
Primeros auxilios: cómo prevenir el golpe de calor en perros y gatos
En caso de detectar que un animal experimenta una crisis por la sensación térmica, se deben aplicar medidas de estabilización de manera inmediata antes de trasladarlo a una clínica.
Mover a la mascota a un espacio fresco y con sombra.
Ofrecerle agua limpia en porciones pequeñas, sin obligarla a ingerirla.
Humedecer su cuerpo con agua a temperatura ambiente, enfocándose en la cabeza, el cuello, el abdomen y las patas.
Llevar al ejemplar con un médico veterinario a la brevedad.
Las recomendaciones enfatizan que los ejemplares de hocico corto (braquicéfalos), aquellos con sobrepeso, los animales de edad avanzada o los que padecen enfermedades cardíacas crónicas tienen una menor tolerancia al entorno cálido, por lo que requieren supervisión constante durante el verano.


