Tiro de esquina: De responsabilidades y pagos a maestros
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 25 DE SEPTIEMBRE DE 2025.- El caso del maestro Esteban en Mexicali, enjuiciado tras un accidente grave de un alumno, abre un debate incómodo: ¿hasta dónde llega la responsabilidad legal de un maestro frente a lo que ocurre dentro de la escuela?
Tradicionalmente, se entiende que los docentes son formadores, no cuidadores. Sin embargo, en la práctica, la sociedad y las leyes los colocan como responsables inmediatos de la seguridad física de los niños bajo su resguardo.
La figura de la omisión de cuidados, aplicada en casos de maltrato infantil, comienza a trasladarse al ámbito escolar. Un accidente podría convertirse, para un maestro, en una acusación penal, incluso cuando se trate de hechos fortuitos o derivados de infraestructura deficiente.
La situación se agrava con los docentes interinos. Muchos de ellos laboran sin certeza laboral y, en Baja California, incluso sin recibir salario durante meses. ¿Qué garantías tiene un maestro que trabaja sin salario para enfrentar una demanda de este tipo?
La posibilidad es muy grave: el Estado no cumple con su deber básico de pagar a quienes educan, pero sí podría exigirles responsabilidad penal en caso de un accidente. Se judicializa al maestro, pero se omite al funcionario que incumple con los derechos laborales más elementales.
Bajo las condiciones laborales precarias, la educación pública se encuentra en un terreno de vulnerabilidad. Si no se define un protocolo laboral claro que delimite responsabilidades y proteja a los maestros y alumnos, cualquier tragedia escolar puede convertirse en una condena no solo moral, sino penal, para quienes menos apoyo tienen.
El caso del maestro Esteban en Mexicali debe llevarnos a reflexionar: ¿qué clase de sistema construimos si responsabilizamos al maestro como guardián absoluto, pero lo dejamos sin respaldo legal, sin certeza laboral y, en el caso de los interinos, incluso sin salario?
Este asunto dará para mucho porque en Baja California, faltan maestros, personal de apoyo, sobran niños en edad escolar y en ocasiones, también falta atención de los padres de familia con sus hijos y siguen viendo a las escuelas como una guardería y no un centro de enseñanza.
