Tiro de Esquina: La otra mitad del diagnóstico
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 30 DE OCTUBRE DE 2025.- En los últimos años hemos visto un cambio social importante: los temas de salud masculina ya no son tabú. La promoción sobre la detección temprana del cáncer de próstata ha ganado espacio en los medios, en las instituciones y hasta en las conversaciones cotidianas.
Esta evolución cultural no es menor. Implica que más hombres comenzamos a vernos como pacientes potenciales, no como figuras invulnerables. Campañas como las del “movember” han contribuido a normalizar la visita al urólogo y a entender que la prevención no resta masculinidad.
Sin embargo, ese avance social contrasta con la lentitud institucional. La realidad es que el sistema público de salud aún no está preparado para ofrecer un tratamiento integral a los pacientes con cáncer de próstata.
Mientras se promueve la detección temprana, no existen suficientes recursos para garantizar atención oportuna ni medicamentos oncológicos en todos los hospitales del país.
En Baja California, la situación es un reflejo de ese desequilibrio. Durante 2024 se registraron 157 nuevos casos de cáncer de próstata y una tasa de mortalidad de 9 por cada 100 000 hombres, según datos de la Secretaría de Salud estatal.
Además, el 17.4 % de los tumores malignos detectados correspondieron a esta enfermedad. Cifras que, más que alarmar, deberían impulsar una política pública sólida y sostenida.
El desabasto de fármacos, la falta de personal especializado y los largos tiempos de espera impiden que el diagnóstico temprano se traduzca en sobrevivencia.
Muchos pacientes, aunque son detectados a tiempo, no reciben tratamiento inmediato. Otros, simplemente, no pueden costear las terapias en clínicas privadas.
El mensaje social ha cambiado, pero el mensaje institucional sigue incompleto. No basta con invitar a los hombres a revisarse si no hay capacidad para atenderlos cuando el resultado sale positivo. La salud preventiva pierde sentido cuando el sistema no puede dar el siguiente paso.
Noviembre es el mes de la concientización del cáncer de próstata. Es el momento para hablar, pero también para exigir. Que el bigote simbólico no tape las carencias estructurales ni los rezagos del sistema. Porque la verdadera prevención no está solo en el diagnóstico, sino en garantizar que haya tratamiento, esperanza y vida después de él.
