Tiro de Esquina: Lluvia mínima, problemas grandes
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 16 DE OCTUBRE DE 2025.- El martes cayó lluvia. No fue mucha, apenas entre 10 y 12 milímetros, pero ya saben cómo es: lo poco también hace lío. Con esa mínima precipitación, varias calles y colonias terminaron inundadas. Lo curioso, o más bien preocupante, es que la culpa no fue de Tláloc, sino de la basura que anda tirada por todos lados.
Aunque parezca increíble, una lluvia que a simple vista es mínima basta para bloquear los desagües cuando se encuentran llenos de bolsas, botellas y todo tipo de desperdicios.
Los vecinos de colonias como Mariano Matamoros y Lázaro Cárdenas lo comprobaron: calles inundadas, vehículos varados y hasta un pocas de viviendas con agua adentro. Todo esto, porque el agua no encuentra dónde ir y arrastra lo que encuentra a su paso.
La situación debe hacernos pensar. No se necesita un huracán ni tormenta enorme para que las calles se vuelvan ríos. Con apenas un par de milímetros de lluvia, la acumulación de basura se transforma en un problema que afecta a todos. Eso quiere decir que tirar basura en la calle es un asunto personal: si lo haces, estás ayudando a que la próxima lluvia no te deje a ti y a tus vecinos en medio del agua.
La advertencia es clara y sencilla: mantener limpias nuestras calles es responsabilidad de todos. No se trata solo de ver bonita la colonia o de no ensuciar; se trata de seguridad, de evitar inundaciones y de no exponer a niños, adultos o vehículos a daños innecesarios. Esta mínima lluvia nos dio un recordatorio que no debemos ignorar.
Si algo nos deja este pequeño chaparrón, es que la prevención está en nuestras manos. Un desagüe libre de basura deja que el agua siga su camino y no se estanque en tu calle. Así que la próxima vez que veas una botella o bolsa tirada, piensa en que puede ser la gota que haga rebosar la calle y que, aunque solo llueva un poquito, los problemas pueden ser enormes.
En Tijuana, la lección de esta lluvia mínima está clara: no hace falta un diluvio para darse cuenta de que la basura en la calle es un enemigo silencioso.
Cada uno puede aportar su granito de arena: recoger, no tirar y cuidar los espacios comunes. Al final, un poquito de responsabilidad evita muchos encharcamientos, y también muchos dolores de cabeza.
