Tiro de Esquina: Lo del ISSSTE es asunto de todos
Por: Octavio Fabela Ballinas
TIJUANA, BAJA CALIFORNIA, A 12 DE MARZO DE 2026.- La exigencia del magisterio para derogar la Ley del ISSSTE no constituye un reclamo aislado ni exclusivo del sector educativo; refleja una inconformidad creciente entre millones de trabajadores que observan cómo el derecho a un retiro digno se ha convertido en una meta cada vez más lejana.
Desde la reforma de pensiones de 2007 en el ISSSTE y la transición previa del IMSS hacia cuentas individuales en 1997, el modelo cambió radicalmente: el sistema solidario fue sustituido por esquemas administrados por Afores, donde el monto final depende del ahorro acumulado y del comportamiento del mercado financiero.
De acuerdo con estimaciones oficiales, más del 60 por ciento de los trabajadores afiliados al IMSS podría recibir una pensión equivalente apenas al 30 o 40 por ciento de su último salario, una reducción significativa frente al ingreso percibido durante la vida laboral.
El reto no se limita al monto de la pensión, sino a la posibilidad misma de jubilarse. Las generaciones actuales enfrentan mayores requisitos de cotización y trayectorias laborales cada vez más inestables, lo que dificulta alcanzar las semanas necesarias para acceder a un retiro formal.
A ello se suma un factor estructural que agrava el panorama: según el INEGI, alrededor del 55 por ciento de la población ocupada en México trabaja en condiciones informales, es decir, sin acceso a seguridad social, lo que implica que más de la mitad de los trabajadores llegará a la vejez sin una pensión contributiva.
Para quienes cotizan en el ISSSTE, el cambio hacia cuentas individuales trasladó el riesgo financiero del Estado al trabajador. El ingreso en la jubilación depende ahora de aportaciones personales y rendimientos variables que difícilmente garantizan estabilidad económica.
México cuenta con más de 73 millones de personas ocupadas, pero solo una fracción mantiene cotización continua. La combinación de informalidad, salarios bajos y movilidad laboral anticipa una generación que podría enfrentar un retiro tardío o la imposibilidad de abandonar el mercado laboral.
Por ello, la demanda del magisterio trasciende lo gremial. La discusión sobre la derogación de la Ley del ISSSTE abre inevitablemente el debate sobre el modelo pensionario completo, incluyendo a los trabajadores afiliados al IMSS que enfrentan problemáticas similares.
Mientras el discurso público se concentra en la viabilidad financiera de los sistemas, se deja de lado la viabilidad social. Un esquema que no permite retirarse después de décadas de trabajo termina trasladando la carga económica a las familias y a los programas asistenciales del Estado.
El envejecimiento poblacional añade presión al sistema. México avanza hacia una sociedad con mayor proporción de adultos mayores, pero sin una estructura pensionaria capaz de garantizar ingresos suficientes para esa etapa de la vida.
Respaldar la revisión del ISSSTE no implica apoyar demandas sectoriales, sino reconocer una preocupación compartida por toda la clase trabajadora. Las reglas actuales hacen cada vez más difícil imaginar un retiro digno e incluso la simple posibilidad de dejar de trabajar.
El reclamo docente evidencia un problema mayor: la seguridad social mexicana enfrenta un desfase entre la realidad laboral y las expectativas de protección social. Si no se replantea el modelo, jubilarse podría dejar de ser un derecho alcanzable para convertirse en una excepción dentro del mercado laboral mexicano.
